La Huerta de Valencia es un paisaje cultural único, producto de la acción del hombre en un paisaje natural a lo largo del tiempo en el territorio situado alrededor de la ciudad de Valencia y de los núcleos urbanos próximos. Se trata de un espacio agrícola organizado por el hombre mediante un modelo de parcelación de las tierras para su cultivo y un sistema de reparto del agua para su riego.
Integra componentes naturales y culturales, materiales e inmateriales, tangibles e intangibles. Los principales elementos que caracterizan el paisaje de la Huerta de Valencia son los siguientes (Guinot Rodríguez, 2008):
La actividad agrícola intensiva y las geometrías de las parcelas: los mosaicos de cultivo, los caminos, las acequias.
El singular sistema de gestión del agua para regar la superficie de las tierras: se organiza el riego por zonas o comunidades de regantes.
El patrimonio histórico construido: las viviendas dispersas, los edificios religiosos o del trabajo, los caminos históricos y las infraestructuras hidráulicas.
Fuente: paisatgesculturals
A lo largo de la historia, estos elementos característicos de la Huerta han ido variando para adaptarse al modo de vida y a las necesidades de cada sociedad, formando parte de las señas de identidad de sus habitantes. Este paisaje ha mantenido siempre un carácter vivo y cambiante, vinculado a las dos dimensiones que lo moldean: la temporal y la espacial (Romero & Francés, 2012).
ORIGEN DE LA HUERTA
El origen de la huerta mediterránea se remonta a tradiciones romanas, por su uso del agua y la ordenación del territorio en centurias. Sin embargo, el paisaje de huerta, con la morfología espacial que ha llegado hasta nuestros días, data de época islámica (s.VIII -XIII), cuando los musulmanes trazaron el sistema hidráulico de acequias, construyeron las primeras agrupaciones de viviendas, "al qariya" y asentaron la actividad agraria, generando el espacio agrícola social que hoy conocemos como Huerta histórica de Valencia (Guinot Rodríguez, 2008).
En época medieval, la Huerta representó la riqueza comercial de Valencia. Abastecía a la ciudad de productos frescos locales y constituía un cinturón verde que refrescaba la atmosfera urbana aportando calidad de vida.
Hasta finales del s. XIX, el paisaje tradicional de la Huerta se podía definir en base a su sistema de irrigación y a la cohesión social. Tras cultivar esta región durante siglos, sus habitantes aprendieron colectivamente todo sobre su agrosistema (clima, suelo, agua), generando un conocimiento intensivo transmisible. El rendimiento económico no se valoraba tanto como el resto de variables: equidad, justicia, control local y cohesión social.
Pero con la llegada de la industrialización, la modernidad y la racionalidad dieron peso a la producción y la economía, lo que conllevaría la pérdida progresiva del sistema de irrigación. Con los “avances”, la comunidad pierde conocimientos históricos sobre la cultura del agua y la tierra. Las ciudades crecen rápidamente y las infraestructuras industriales invaden la Huerta. En la actualidad, se ha perdido gran parte del territorio de huerta, y se han desvinculado los núcleos urbanos y la vida social de la actividad agrícola. El “progreso” ha conllevado pérdidas sociales y culturales importantes (Glick, 2012).
El sistema de riego es por gravedad y está constituido por una red de acequias e infraestructuras hidráulicas, las cuales se gestionan a través de comunidades de regantes para conseguir la eficiente distribución de las aguas en todo el territorio agrícola. La superficie total de las tierras de la Huerta de Valencia se organiza en 12 comunidades de regantes y 8 sistemas hidráulicos, uno por cada acequia:
-FAVARA
-MESTALLA
-MISLATA-XIRIVELLA
-QUART –BENNÀGER –FAITANAR
-TORMOS
-RASCANYA
-ROVELLA
-REAL DE MONCADA
Las 7 primeras se rigen por el Tribunal de las Aguas de Valencia, mientras que la acequia Real de Moncada tiene jurisdicción a parte. El Tribunal de las Aguas de Valencia es una institución de justicia, de origen andalusí, encargada de dirimir los conflictos por el agua de riego entre los agricultores. En 2009, fue designado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
VALORES
A nivel cultural e histórico, la Huerta siempre ha sido un vínculo entre el ser humano y la naturaleza. Su relación es recíproca, durante siglos la sociedad ha adaptado el paisaje de la Huerta a sus necesidades, y al mismo tiempo la actividad agrícola ha caracterizado la forma de vida de sus habitantes. Es patrimonio propio de la ciudadanía valenciana y de su identidad.
Como valor patrimonial y paisajístico, forma parte de la memoria e identidad histórica de Valencia y su área metropolitana. Se singulariza por la imagen de parcelarios cromáticos ordenados mediante construcciones hidráulicas y caminos, y salpicados con las arquitecturas residenciales.
FUNCIONES
A nivel funcional, la huerta actúa como entorno periurbano de la ciudad de Valencia y como espacio abierto para sus municipios. Mejora la sostenibilidad de la zona, articulando los grandes elementos del paisaje del área metropolitana y evitando los continuos urbanizados. Es decir, tiende a constituir un cinturón verde de gran importancia medioambiental y de prevención de riesgos naturales (mejora el clima local, frena las inundaciones y mitiga el cambio climático).
Además, posee un gran potencial recreativo, social y turístico, ofreciendo espacios libres y verdes de uso público con multitud de elementos de interés cultural, visual y didáctico. Aporta gran calidad de vida y puede contribuir a aumentar la competitividad económica del área metropolitana.
PREOCUPACIÓN
Durante la segunda mitad del s. XX, la huerta se ha reducido en extensión, ha perdido peso económico y social, y se ha visto obligada a albergar nuevas funciones e infraestructuras, industriales y de servicios. Muchos expertos alertan de que la Huerta de Valencia corre el riesgo de desaparecer, de degradarse hasta perder su identidad y valores.
Un estudio realizado por el Plan de Acción Territorial de la huerta de Valencia explica que en 1950 sólo había desaparecido un 10% de la Huerta histórica, mientras que en 2006 se constató la desaparición del 30%.
Respecto a los elementos patrimoniales, de 425 de gran valor inventariados, el 72% se encuentra en estado degradado o en abandono (Generalitat Valenciana, 2009). La mayor parte de las acequias han reducido su perímetro regado y en algunos tramos la zona regable ha desaparecido o subsisten áreas inconexas (Romero & Francés, 2012) .
Sus valores y funciones hacen de la Huerta de Valencia un espacio merecedor de un régimen de protección que garantice la pervivencia de este legado a las generaciones futuras.
Los autores defienden que la huerta es un paisaje humano, y que su pérdida representa la pérdida de la identidad cultural, que hace de Valencia y su entorno, un lugar único en la Península Ibérica y en el Mediterráneo Occidental.
...para pensar...
Cuál crees que es hoy en día la relación de los agricultores con la Huerta?
Cuáles amenazas a la Huerta valenciana conoces ?
Extraido y adaptado de C. Pastrana Pavía, "Catálogo y Puesta en Valor del Patrimonio Arquitectónico de la Huerta de Alboraya", 2015